Sonidos que evocan  “Las mil y una noches” embriagan las esquinas de la ciudad de Shanghai. Procedentes de la Región Autónoma de Xinjiang, al noroeste de China, la etnia Uigur, a falta de conquistar los corazones Han (etnia mayoritaria china), seducen sus paladares con brochetas de cordero y hogazas de pan redondo y aplanados.
Cada restaurante Uigur tiene una barbacoa metálica situada junto a la puerta, a modo de faro, donde el humo es el haz de luz que guía a los comensales a la buena mesa. En la sala se tiene la sensación de estar en cualquier lugar de Asia Menor, China resulta un sabor extraño entre tanta especie picante y yogures.
El postre de la cocina Uigur bien podría ser su música, que no deja de sonar mientras se degusta una buena brocheta de cordero con pan.