La gastronomía china entró a España en forma de comida barata, rápida y muy recurrente. Gustaba a todos. Era el restaurante perfecto para la hora de comer en el trabajo o para el pedido a domicilio los fines de semana. El desarrollo del gigante asiático no solo ha supuesto la inclusión de un nuevo actor en el mercado global, también está permitiendo descubrir rasgos de su cultura, historia y, por supuesto, gastronomía.
Uno de sus mayores tesoros son las empanadillas. Cocidas o fritas, de pan o pasta, alargadas o redondas, para desayunar o comer. Su variedad es infinita y su denominación también.
Hundun 混钝: conocidas como wontons, se caracterizan por su forma de saco y siempre se sirven en sopa, con o sin tallarines, y pueden estar rellenas de cerdo, gambas o verduras.
Xiaolongbao 小籠包: posiblemente las más exquisitas, son saquitos redondos cocinados al vapor en cestas de mimbre. En su interior hay cerdo o gambas con verduras o hasta trufas. El caldo que sueltan los ingredientes se conserva dentro del saco y las hace más jugosas.
Jiaozi 饺子: son las más parecidas a las de Occidente por su forma, aunque pueden ser cocidas o fritas. Suelen estar rellenas de cerdo o de cerdo con verduras.
Shao Mai 燒賣: tienen forma de bolsa o saco abierto por arriba, donde lo coronan con una gamba. Dentro meten arroz glutinoso o cerdo y casi siempre son cocidas.
Baozi: son las más grandes ya que están hechas de pan, en lugar de pasta. Tienen forma de saco grande, se cocinan al vapor, aunque también pueden servirse fritas, y están rellenas de verduras o de cerdo.
En los menús de los restaurantes en España ya ofrecen prácticamente todas estas variedades. 
¿Quién se anima a probarlas?