En los últimos años las compañías aéreas están trabajando para mejorar la calidad de cada menú de comida a bordo de los aviones para uamnetar la calidad de los menús para sus pasajeros. El interior de las aeronaves condiciona la elaboración del menú para el pasaje. Un espacio estrecho, donde se aprovecha cada resquicio y que por seguridad no se puede acondicionar una cocina.  La imagen de un auxiliar de vuelo cocinando unos huevos fritos dentro de un avión no es viable.
La mejora de la calidad y de la variedad de los menús de las aerolíneas depende de la clase del billete. De este modo, en Business Class de una importante compañía española se puede degustar las creaciones de grandes chefs como Paco Roncero, Ramón Freixa, Toño Pérez y Dani García. El afortunado pasajero podrá saborear un salmorejo con huevo y jamón ibérico, la pintada rellena de setas y castañas o la pera al vino tinto, entre otros manjares. Por el contrario, el menú que se encontrará el pasaje en la Economy Class de una aerolínea asiática será: un aperitivo, una selección de platos principales a escoger uno: arroz con pollo acompañado de un salteado de verduras. Pollo con salsa picante, pimientos rojos y arroz hervido. Salteado de ternera con tallarines.  Fruta, un quesito y un postre. El desayuno y las bebidas calientes, como pueden ser los cafés y las infusiones dejan mucho que desear. 
Por otro lado están las compañías de bajo coste, las denominadas Low cost. Gracias a ellas ahora todo el mundo puede viajar, pero que el pasajero se olvide de disfrutar de una buena comida. La política de abaratar el billete de avión recortando o cobrando por una serie de servicios hace que la comida a bordo sea una de las grandes perjudicadas. El precio de un Snack menú suele ser caro en relación a lo que ofrecen, un sándwich y una bebida.
Hace tiempo que da la sensación que la comida dejó de ser una necesidad fisiológica para convertirse en un placer que se quiere disfrutar hasta en el cielo.